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El tratamiento con antidepresivos puede potenciar la recaída en el alcohol

via :madridmasd.com

Una investigación en la que ha participado el Dr. Fernando Rodríguez de Fonseca, investigador responsable del grupo de Neuropsicofarmacología de IBIMA cuestiona la utilidad del tratamiento con antidepresivos en ciertos contextos, y advierte sobre los efectos a largo plazo de este tipo de medicación. En concreto, en el caso del tratamiento del alcoholismo, un experimento ha demostrado que los antidepresivos pueden empeorar la conducta de recaída.

En un país como Estados Unidos, más de un 10% de la población se encuentra en tratamiento con antidepresivos y, a menudo, estos tratamientos se prolongan durante largos periodos de tiempo. El uso de estos fármacos continúa ascendiendo en los países desarrollados como Inglaterra, pese a las campañas que buscan alternativas de tratamiento y tratan de potenciar el acceso a las terapias psicológicas o el ejercicio físico. Todo esto, en el contexto de la reciente aparición de estudios que cuestionan seriamente la efectividad del tratamiento con antidepresivos en comparación con el placebo, y de la reconocida escasez estudios dirigidos a evaluar los posibles efectos a largo plazo de este tipo de medicación.

Algunos autores sugieren que el tratamiento crónico con antidepresivos podría contribuir a perpetuar la depresión, o incluso podría volver a los sujetos dependientes del propio fármaco antidepresivo. Paradójicamente, en algunos pacientes, el tratamiento con antidepresivos puede aumentar el consumo de alcohol y empeorar el pronóstico de desintoxicación del alcohol. Debido a problemas éticos, este tipo de hipótesis serían difíciles de probar de manera experimental en el contexto sanitario, sin embargo, los modelos animales nos permiten evaluar los efectos concretos de un tratamiento estándar con antidepresivos en una variedad de conductas, en este caso, el consumo de alcohol.

El experimento se realizó de la siguiente manera. Un conjunto de ratas criadas de acuerdo con un modelo estándar de conducta depresiva, y que consumían alcohol regularmente, fueron sometidas a un tratamiento con dos antidepresivos comúnmente recetados, la fluoxetina (Prozac®) y la venlafaxina (Efexor®), durante un periodo de 15 días, tras el cual fueron devueltas a su rutina normal, en la que se les ofreció diariamente la posibilidad de autoadministrarse alcohol. Tras el tratamiento con ambos antidepresivos, se detectó un incremento en el efecto de recaída y en el consumo de alcohol, llegando prácticamente a doblarse las tasas de consumo de alcohol anteriores. Además, este aumento se mantuvo a lo largo al menos 5 semanas. También se pudo comprobar que, al menos en el caso del tratamiento con fluoxetina, el aumento en el consumo de alcohol iba acompañado de modificaciones en el sistema cerebral de refuerzo de los animales, que se hicieron evidentes en las pruebas farmacológicas.

Los resultados en el modelo animal estudiado demuestran que un tratamiento breve con antidepresivos induce a un empeoramiento de la conducta de autoadministración de alcohol, así como, alteraciones en el sistema cerebral de refuerzo, al menos en el caso de la fluoxetina, que supondrían efectos indeseados de este fármaco. En futuros experimentos se estudiará si otros fármacos del mismo tipo pueden producir efectos similares, o si es posible detectar otros posibles efectos del tratamiento con antidepresivos, como pérdida de la motivación, aumentos en la probabilidad de recaída en la depresión, etc.

El estudio ha sido publicado recientemente en la revista The International Journal of Neuropsychopharmacology, y en él han colaborado investigadores del Departamento de Psicobiología de la Facultad de Psicología y del Instituto Pluridisciplinar de la UCM, así como de IBIMA.