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Las isoflavonas son capaces de mejorar la obesidad inducida por la dieta

Fuente:Diario Médico

Un equipo del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) perteneciente a la Fundación Imabis de Málaga ha demostrado las propiedades antiobesidad y hepatoprotectoras de las isoflavonas, sustancias naturales de origen vegetal que se encuentran sobre todo en la soja y que actúan como análogos de determinadas hormonas que segrega el organismo humano, como los estrógenos.

El estudio, realizado en ratones y publicado en el último número del British Journal of Pharmacology, ha sido coordinado desde el Hospital Universitario Carlos Haya, de Málaga, por Fernando Rodríguez de Fonseca, jefe de grupo del CIBERobn. De confirmarse en humanos, las isoflavonas podrían suponer una alternativa real al tratamiento farmacológico en la lucha contra la obesidad.

El ensayo identifica por vez primera las acciones de las isoflavonas de la soja sobre la obesidad inducida por dieta en un modelo animal, «en el que se comprueba la disminución de la ganancia de peso, la activación del tejido adiposo pardo termogénico, así como la reducción de la esteatosis hepática, también conocida como hígado graso», según Rodríguez de Fonseca.

Esta intervención nutricional se realizó en 36 ratas macho a las que se les indujo sobrepeso dietéticamente. Para ello se les administraron dos tipos diferentes de dieta: una rica en hidratos de carbono y otra muy rica en grasas, que indujo obesidad, diabetes e hígado graso.

Tras la inducción de obesidad, se trató a los animales con daiceína (uno de los principales tipos de isoflavona) durante 14 días. Posteriormente, se analizaron el plasma, el tejido adiposo marrón y blanco, el músculo y el hígado para medir los niveles de metabolitos y la expresión de las proteínas y genes relevantes en el metabolismo de los lípidos.

«Los principales resultados demostraron que a mayor dosis de daiceína en dieta, menor fue la ganancia de peso y menor presencia de grasa hepática, además de evidenciar el papel beneficioso que juegan en la obesidad y la diabetes, al mejorar el control de la glucosa y la resistencia a la insulina».

El hallazgo se asoció asimismo con niveles altos de leptina y bajos contenidos de adiponectina. La práctica demostró que una enzima con un papel determinante en la termogénesis se vio aumentada en el tejido adiposo marrón después del tratamiento con daiceína.

Los resultados apoyan, por tanto, el uso de isoflavonas en la obesidad inducida por dieta, sobre todo cuando la esteatosis hepática está presente, abriendo así un nuevo campo de terapia alternativa a los fármacos para estos productos naturales.

Sin embargo, los autores aclaran que este estudio en modelos animales no es completamente extrapolable a humanos dado que las dosis efectivas, la ruta de administración y el diferente metabolismo del modelo murino pueden hacer variar mucho los resultados cuando se comparan con los análisis de intervención dietética existentes realizados con isoflavonas.

Al presentar potentes poderes antioxidantes, comparables incluso a los de la vitamina E, éstas y otras investigaciones en varias áreas del cuidado de la salud muestran que el consumo de isoflavonas puede desempeñar un papel importante en la disminución del riesgo de contraer diversas enfermedades.

Entre otras funciones, alivian los síntomas de la menopausia. El propósito del consumo de estos complementos alimenticios (fitoestrógenos) es servir de sustitutos a los fármacos y aliviar síntomas propios de esta etapa. La doble actividad de las isoflavonas (actuando a la vez como estrogénicas y antiestrogénicas) les confieren una serie de cualidades que permiten regular el balance hormonal en la mujer, pudiendo prevenir la osteoporosis y actuar como potentes antioxidantes que protegen frente al desarrollo de cáncer de mama o endometrio.