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Tratamientos con células humanas curan ya numerosas patologías

Células humanas para curar. Cada vez son más las técnicas que se basan en estos fármacos biológicos, desarrollados por profesionales para dar solución a problemas de sus pacientes. No son terapias nuevas, pero van en aumento. Las transfusiones de sangre, plasma o plaquetas son fármacos humanos. También lo son las células madre de sangre de cordón umbilical que se emplean para tratar leucemias. Pero hay otros usos menos conocidos. Por ejemplo, el de la membrana en la que está envuelto el feto durante el embarazo y que se utiliza para curar úlceras muy graves que no responden a los fármacos convencionales.

“La membrana amniótica es un tejido rico en factores de crecimiento que estimulan el crecimiento celular y hacen que cicatrice mejor”, explica el director del Centro Regional de Transfusión Sanguínea (CRTS), Isidro Prat. El CRTS es clave en el desarrollo de los tratamientos celulares ya que es el centro encargado del procesamiento de estas materias primas singulares. La membrana amniótica se asemeja al film transparente de cocina y tiene el tamaño de un folio A3. Una bolsa alcanza para muchos enfermos porque se fracciona en parches que se congelan y luego se aplican a modo de apósito biológico. Estos programas que abren camino hacia técnicas innovadoras se hacen en equipo. El Hospital Materno provee las membranas amnióticas que son obtenidas gracias a la donación de madres que dan a luz, el CRTS las procesa y las congela y el Hospital Carlos Haya las aplica en aquellos pacientes con úlceras en los que fracasan los tratamientos convencionales.

Los parches de membrana amniótica también se emplean para tratar erosiones o úlceras de los ojos. El principio es el mismo que cuando se aplican sobre la piel: sus factores de crecimiento regeneran la córnea o la conjuntiva. Unas veces el trozo de membrana amniótica se integra en el tejido ocular del enfermo y otras, se desprende, pero en ambos casos hace una labor de cicatrización que ayuda a la curación. Este fármaco celular tiene dos ventajas. No solo que es más eficaz, sino que además no genera rechazo. En general, son técnicas que se emplean para un número reducido de casos. Su importancia radica en que abren nuevos caminos terapéuticos y que dan soluciones a patologías para las que hasta su descubrimiento no había solución.

Aunque sean bastante desconocidos por la población, son tratamientos que se vienen utilizando desde hace tiempo. Por ejemplo los parches de membrana amniótica para tratar lesiones oculares se emplean en los hospitales públicos de Málaga desde 1997. “Parece Medicina ficción, pero no lo es. Es realidad”, apunta Prat. Y realidad es otra terapia que consiste en fabricar colirios a partir del suero de la sangre para tratar casos de sequedad ocular extrema en los que fracasan los tratamientos farmacológicos. El síndrome del ojo seco es la patología más frecuente en Oftalmología y motiva el 30% de las consultas. La diferencia con el tratamiento convencional es que mientras el colirio de farmacia solo aporta humedad al ojo, el colirio hecho con el suero sanguíneo además regenera el epitelio de la córnea. De ahí su mayor efectividad.

La lista de fármacos hechos con células humanas es larga. Otra técnica que las utiliza se desarrolla en colaboración entre el Hospital Clínico y el CRTS. Se emplea en pacientes jóvenes que por un traumatismo, un accidente deportivo o laboral pierden la mayor parte del tejido cartilaginoso de la rodilla. En el hospital, le extraen los restos de las células sanas de la articulación (condrocitos) para que el CRTS las multiplique en laboratorio mediante una técnica llamada expansión celular. Una vez que obtienen suficientes condrocitos, se le implantan al paciente en su rodilla. Las técnicas avanzan gracias a la inquietud científica de un puñado de profesionales y al trabajo en equipo en el que cada parte pone sus conocimientos y su empeño para dar solución a las dolencias de sus pacientes.